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Conférence bouddhiste sur la méditation en mouvement – 21 et 22 mars 2026 - Paris
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La compasión del rey Shardulakarna


Damamukanidana Sutra, capítulo 26

Hace mucho tiempo, en Jambudvipa, reinaba un rey muy compasivo llamado Shardulakarna. Gobernaba muchos países pequeños y su pueblo lo amaba porque siempre se preocupaba por su bienestar.
Un día, los astrónomos informaron al rey de que Marte había aparecido en el cielo, lo que significaba que no habría lluvias durante los doce años siguientes.

El pueblo se enfrentaría a una grave sequía y hambruna. El rey, muy preocupado, se dijo: «¿Cómo sobrevivirá el pueblo sin lluvia?».

Tras consultar a sus ministros, el rey decidió hacer un balance de las reservas de alimentos de cada uno para ver si podrían durar los doce años. Los resultados mostraron que cada persona sólo tendría menos de un litro de comida al día, lo que significaba que todos morirían de hambre.

El rey se dijo: «¡Tengo que encontrar la manera de salvar a todos!». Así que decidió sacrificarse y renacer como un gran pez para alimentar a la gente con su propia carne. Saltó al gran río y rápidamente se convirtió en un enorme pez.

Un día, cinco carpinteros se acercaron a la orilla del río. El gran pez les habló en lenguaje humano y les dijo: «¿Tenéis hambre? Podéis comer mi carne y llevaros un poco a casa para alimentar a los demás». Los carpinteros quedaron encantados y, después de comer hasta hartarse, se lo contaron a los demás.

Pronto todos acudieron a la orilla del río para comer la carne del gran pez. Cada vez que se comía un lado de la carne del pez, éste se daba la vuelta para que volviera a crecer el otro lado. Esto duró doce años, y el gran pez salvó a todos con su carne.

Más tarde, el Buda le dijo a Ananda que el rey Shardulakarna de aquel tiempo era él mismo, y que los cinco carpinteros eran los cinco bhikkhus de hoy. El Buda también dijo que, como fueron los primeros en comer la carne del gran pez y formar un vínculo con el Buda, fueron los primeros en escuchar el Dharma tras la iluminación del Buda.

Reflexiones

Esta historia nos enseña la importancia de la compasión y la devoción desinteresada. El rey Shardulakarna estaba dispuesto a sacrificar su propia vida para salvar a su pueblo, un espíritu que merece ser emulado. Deberíamos aprender a preocuparnos por los demás y ayudar a los necesitados, para hacer del mundo un lugar mejor.

La compasión del rey Shardulakarna nos muestra el verdadero significado de la entrega desinteresada. Sólo siendo desinteresados podemos convertirnos en Buda. Esforcémonos todos por ser desinteresados y amorosos, por ayudar a quienes nos rodean y por llenar el mundo de amor y esperanza.

Video: https://youtu.be/9iswbJsw234