
Damamukanidana sutra, Capítulo 36 (Video en Youtube)
Érase una vez, en el reno de Shravasti, un ministro sabio y rico que tenía un hijo llamado Angulimala. Desde joven, Angulimala era excepcionalmente guapo, inteligente y fuerte. Podía saltar más alto que los pájaros y correr más rápido que los caballos. Su padre lo adoraba y lo envió a estudiar con un maestro brahmán muy erudito.
Angulimala era diligente en sus estudios y rápidamente dominó muchas materias. Tanto su maestro como sus compañeros lo admiraban. Sin embargo, la esposa del maestro desarrolló sentimientos inapropiados hacia Angulimala. Un día, cuando el maestro y los demás estudiantes estaban fuera, ella le confesó sus sentimientos. Pero Angulimala rechazó firmemente sus insinuaciones, creyendo que estaba mal actuar de esa manera.
Furiosa por el rechazo, la esposa del maestro decidió vengarse. Falsamente acusó a Angulimala de haberla agredido. Cuando el maestro regresó, ella le contó llorando que Angulimala la había lastimado.
Enfurecido, el maestro decidió castigar a Angulimala. Le dijo engañosamente que si mataba a mil personas en siete días y hacía un collar con sus dedos, ascendería al cielo. Aunque Angulimala sentía que esto estaba mal, obedeció por miedo a la ira de su maestro.
Angulimala comenzó a matar personas indiscriminadamente. Para el séptimo día, había matado a 999 personas y solo necesitaba una más para completar su tarea. En ese momento, se encontró con su propia madre y estaba a punto de matarla cuando ella lo reprendió en voz alta. Esto hizo que Angulimala se diera cuenta de los horribles actos que había cometido.
Justo entonces, apareció el Buda. Le dijo a Angulimala que sus acciones eran incorrectas y le enseñó a dejar de lado el odio y buscar la redención. Profundamente arrepentido, Angulimala decidió abandonar su vida violenta y seguir las enseñanzas del Buda. Con el tiempo, se convirtió en un monje compasivo y ayudó a muchas personas.
Reflexiones
Esta historia nos enseña que, incluso si alguien comete errores graves, siempre hay una oportunidad de redención si está dispuesto a arrepentirse. Angulimala era originalmente una persona bondadosa, pero fue llevado por el mal camino y cometió actos terribles. Afortunadamente, encontró al Buda, quien le enseñó a dejar de lado el odio y encontrar la paz interior.
En la vida, podemos enfrentar dificultades o tentaciones, pero es importante mantenernos comprometidos a hacer lo correcto y no dejarnos influenciar por creencias equivocadas. Si cometemos errores, no debemos tener miedo de reconocerlos y corregirlos, ya que todos tenemos el potencial de mejorar.
La historia también destaca el poder de la bondad y la compasión. El Buda no abandonó a Angulimala por su pasado, sino que lo guió con sabiduría y misericordia. Esto nos recuerda que debemos abordar a todas las personas y situaciones con amor y paciencia, ya que estas cualidades pueden ayudar a hacer del mundo un lugar mejor.
